Origen
y evolución
El Mayo es una tradición asociada al momento en que la tierra
se dispone a ofrecer su nueva cosecha, contribuyendo con sus ritos
y ceremonias a propiciarla. Su origen se ierde en el tiempo, siendo
una tradición muy arraigada en la vertiente mediterránea
de la Península Ibérica. En la Región de Murcia,
si aludimos a las antiguas crónicas de festejos en la noche
de los mayos, los jóvenes se dedicaban a rondar y adornar
con flores las casas de las jóvenes y las puertas de las
iglesias. Pero la costumbre que más ha perdurado es la que
al cumplirse la Cuaresma colocaban en terrados y balcones a los
"viejos", peleles vestidos estrambóticamente. En
algunos pueblos se colocaban también la noche que precedía
a San Juan, en otros la mañana del Sábado de Gloria
y solía finalizar el festejo quemando, entre general algarabía,
estos peleles.
En Alhama son escasos los datos que el saber popular nos ha podido
aportar sobre esta antigua costumbre. La mayoría aún
recuerdan cómo en el alba del día primero de mayo,
los vecinos de la población instalaban unos monigotes en
las puertas de las casas y en las esquinas, para permanecer expuestos
todo el día y retirados al anochecer.
Tales monigotes eran los llamados Mayos, unos muñecos confeccionados
con tela que se rellenaba con paja, hojas, lana, trapos, etc. y
vestidos con viejas ropas de la casa, respondiendo exactamente al
concepto de pelele. Se les pintaba la cara para dar rasgos humanos
a su rostro, colocándoles un sombrero si lo que se trataba
de representar era una figura masculina y un pañuelo a la
cabeza anudado bajo la barbilla si se trataba de una figura femenina.
Normalmente, estos peleles se instalaban aislados o a lo sumo en
pareja, sin ningún tipo de escenificación ni decorado
y en actitudes naturales (sentados, de pie, fumando...), como si
de personas reales se trataran. Tenían un marcado carácter
satírico, dotándolos a menudo de los rasgos propios
de algún vecino al que se pretendía parodiar, mediante
alguna prenda, utensilio característico o gesto, de modo
que el personaje fuese identificado por todos y divirtiese con un
sano humor vecinal.
Es esta tradición la que hasta los años treinta de
nuestro siglo había perdurado con cierta autenticidad. La
Guerra Civil Española marcaría el principio de su
ocaso, junto a otras manifestaciones populares. Los Mayos casi llegan
a desaparecer de las calles, reduciéndose a muy esporádicas
apariciones durante las décadas de los años sesenta
y setenta.
En 1982, el Pleno del Ayuntamiento de Alhama de Murcia acuerda recuperar
la fiesta, que se celebrará a partir de entonces el primer
domingo del mes de mayo. El hacerlo en esta fecha y no del 30 de
abril al 1 de mayo, como marca la tradición, es para no interferir
los actos del Día de los Trabajadores y a la vez favorecer
la visita de turistas durante el fin de semana.
Desde 1984, el Ayuntamiento de Alhama de Murcia, a través
de las Concejalías de Festejos y Cultura, organiza la Fiesta
de los Mayos, preparando además un extenso programa de actividades
en el que se incluyen verbenas, conciertos, festivales de folklore
y cuadrillas, exposiciones, teatro, competiciones deportivas, etc.
A partir de ese momento, los Mayos de Alhama vienen siendo foco
de interés turístico, como lo demuestra la afluencia
de visitantes.
En 1990 son Declaradas de Interés Turístico Regional,
lo que, además del reconocimiento de la labor de todo un
pueblo en favor de su tradición cultural, supone un nuevo
aliciente para la mayor participación de los vecinos y visitantes.
Actos
principales que componen la fiesta: la Plantada
En la noche del sábado o el domingo muy de mañana,
se plantan los MAYOS, que los vecinos han estado días antes
preparando. Se sitúan en las puertas de las casas, en plazas
y jardines públicos; con la cara pintada, perfectamente ataviados
y con enseres que convenga a la composición. Y es tradición,
por el carácter de la fiesta, el sacar todo tipo de utensilios,
ropas, herramientas y muebles antiguos, con lo que las calles de
Alhama se convierten durante ese día en un auténtico
museo etnológico, donde se puede ver toda clase de objetos
en desuso, para el recuerdo, que formaron parte de la vida cotidiana
de antaño.
EL MAYO lo componen uno o varios peleles de trapo acompañados
de objetos que en conjunto representan una situación concreta
en la que los antiguos monigotes se expresan mediante diálogos
escritos en pequeños carteles de papel sujetos a cada pelele.
Los temas básicos que se tratan suelen ser tres: la recreación
de antiguos oficios ya desaparecidos y que eran típicos en
Alhama; la representación de escenas de la vida cotidiana
tratadas por lo general en clave de humor, y, por último
y más celebradas, las escenas satíricas que con agudeza
crítica ponen de manifiesto problemas o temas puntuales del
pueblo.
Los
Corremayos
A media mañana salen los CORREMAYOS, un extenso grupo de
gente de todas las edades, predominando principalmente jóvenes,
ataviados con trajes de bufón, que, acompañados de
charangas y bandas de música, recorren las calles donde están
plantados los MAYOS parando encada uno de ellos, siendo preceptivo
que el titular del MAYO invite a unos refrescos, cuando no a vino
y embutido del lugar, en hora de almuerzo, a los visitantes.
El recorrido dura toda la mañana y a veces parte de la tarde,
pudiéndose integrar en él todo el que quiera, vaya
o no vestido de bufón, sea de Alhama o foráneo, y
es la mejor forma de vivir la fiesta en toda su intensidad.
Las
cruces de mayo
Al igual que en otros puntos de la geografía nacional, también
es tradición en Alhama durante los primeros días de
mayo el engalanar cruces. Como en el caso de los Mayos, se trata
de auténticas composiciones cuya base principal es una cruz
realizada o cubierta de flores y rodeada de objetos y adornos relacionados
con el culto: rosarios, palmatorias, imágenes, escapularios
y a veces fotografías de familiares desaparecidos.
La cruz suele mostrarse en el interior de la casa, aunque también
se suelen situar en la puerta; son visitadas por el vecindario y
el día de los Mayos por los Corremayos. Normalmente, la Cruz
permanece engalanada hasta el Día del Corpus Christi o durante
todo el mes.