Partiendo
de la base de que las personas que nos hemos dedicado a la enseñanza
del baile tradicional somos autodidactas, es obvio que nos hemos
basado en la experiencia acumulada a lo largo de los años,
tanto en nuestra etapa de alumno como posteriormente en la de profesor,
y en lo que se refiere a mi experiencia personal después
de esta andadura he llegado a plantearme el siguiente dilema: Saber
bailar o saber bailes.
No seria en ningún modo exagerado afirmar que el 90% de los
bailarines que actualmente componen las diferentes agrupaciones
se limitan a interpretar pasos copiados de los originales, sin animo
de polemizar, faltaría a la realidad de la actual situación
del baile tradicional, sino hiciera referencia a un sector de bailarines
y agrupaciones que a esta copia del baile original añaden
variaciones que solo buscan la espectacularidad de cara al posible
espectador lógicamente profano en cuanto a la pureza del
origen de nuestros bailes tradicionales, termino este comentario
añadiendo que este sector al que me refiero es precisamente
el que pretende erigirse en el abanderado de la cultura tradicional.
Lo que planteo es la búsqueda de un método para enseñar
la composición de dichos bailes, siempre en el aspecto de
la propia evolución natural de estas danzas, encuadrándolas
en los ambientes festivos y espontáneos, dejando claro que
en un grupo folklórico dedicado a la recuperación
debe respetar exhaustivamente lo investigado, sin que haya cabida,
a mi entender, en la evolución del baile en estos casos.
Por desgracia hoy en día veo con mucha pena y desilusion
la carencia de conocimientos de los propios bailes que se realizan,
es decir se saben bailes que no bailar, ejemplo de esto
es la repetición incansable de los bailarines en cualquier
reunión animada por música tradicional, de estas mudanzas,
una y otra vez, sin haber observado por mi parte ninguna creación
espontanea de mudanzas en los bastantes años dedicados a
observar estos bailes, es decir se limita a mezclar mudanzas aprendidas
durante la trayectoria de cualquier bailarín. Esta repetición
me llevó a pensar hace unos años en la manera de encontrar
un formato o método para la enseñanza de estas danzas
el cual me ha dado buenos resultados y seguiré aplicándolo
en los sucesivos grupos que lo soliciten, pues lo que pretendo es
enseñar a bailar y no solo enseñar bailes.
El método en si, conlleva una explicación teórica
sobres las estructuras generales de cada baile, pues no se puede
saber bailar una pardica sin saber su estructura, acompañado
de la escucha repetitiva de diferentes grabaciones, continuando
con copiado de mudanzas sueltas y demostración de que en
cualquier baile perfectamente estructurado, se puede realizar toda
variedad de mudanzas, indistintamente la procedencia de cada una.
Es decir, una jota es igual en estructura en Valencia, que en Murcia,
que en Cuenca, Etc., excepto en algunas salvedades, pero lo importante
es la globalidad de lo que se enseña. Después de esto
y una vez conseguida la comprensión y normas generales de
estos bailes se llega al intento de creación de mudanzas
simples (de medio movimiento, validas para Jota, Seguidilla y Fandango)
y dobles ( ¼ de movimiento, validas sobre todo para Fandangos).
Con los pocos conocimientos de pedagogía adquiridos por mi
parte llegue a la conclusión de que el ritmo acertado para
el orden de aprendizaje de estos bailes difiere según la
banda de edad con la que trates en esta enseñanza, por ejemplo
para un niño de edad comprendida entre 8 y los 13 años
les resulta mas fácil asimilar como primer baile un Jota,
puesto que dada la simplicidad de su composición le hace
fácilmente entendible. Sin embargo a partir de esta edad
y hasta la edad de fácil coordinación de movimientos
el baile mas acertado para empezar suele ser la seguidilla, dado
que la madurez mental de asimilación permite estructuras
mas complicadas y a su vez se adelanta tiempo a la hora de enseñar
Jota.
Para las dos bandas de edad la estructura mas complicada es el Fandango,
que aunque tiene las mismas partes que una Jota los compases son
de mas dificultad y opté por dejar este tipo de baile para
personas ya experimentadas tanto en Seguidillas como Jotas, me centro
en estos tres tipos por ser los mas característicos y conocidos
de los bailes tradicionales en toda España.
Siguiendo
este método o formato de enseñanza bastante simple,
se podría empezar a cambiar la cultura existente en la totalidad
de grupos a la hora de formar futuros bailarines tanto para agrupaciones,
como para personas interesadas en aprender bailes tradicionales, con
lo cual se lograría un conocimiento de la materia que se está
enseñando y no solo memorizaríamos unas mudanzas, que
es lo que se realiza actualmente, con lo que la evolución natural
de estos bailes no se quedaría estancado.
El gran problema de todo esto es, como comenté al principio,
que no existe una escuela oficial para formar profesorado de baile
tradicional, aunque se intentó hace unos años con
la creación de la Escuela Bolera Municipal, aunque esta misma
terminó por los mismos derroteros que una agrupación
normal, es decir la enseñanza seguía transmitiéndose
por el método de copiado de mudanzas, sin enseñar
estructuras, ritmos ni ningún tipo de conocimiento para la
creación y evolución de nuevas mudanzas perfectamente
estructuradas, por lo que llegamos al día de hoy realizando
las mismas mudanzas que se hacían tiempo atrás, pero
para eso ya están las diferentes agrupaciones que recopilan
y posteriormente representan estos bailes antiguos.
El motivo
de apostar por la evolución de estas mudanzas de baile tradicional,
al igual que en la música ya se ha hecho con las diferentes
tonalidades, variaciones y creación de nuevas melodías
de cantes, es el no caer en la monotonía actual que se observa
en la mayoría de bailarines empezando por mi, dado que la repetición
sin descanso de estas mudanzas cansa tanto al que la ve como al que
las realiza.
Miguel Ángel Montesinos Sánchez
I Jornadas sobre Etnografía Regional
Guadalupe, Murcia. 11/11/2000