Creo sinceramente que existen aspectos músico folclóricos de nuestra cultura tradicional que se han transmitido de generación en generación, y que actualmente han sido "olvidados" por la gran mayoría de los colectivos que se dedican a labores etnográficas. Estos grupos, en la práctica, han organizado rondallas, coros, y cuerpos de baile, en pro de una mayor vistosidad. Así, el toque, el cante y el baile, como expresión lúdica y participativa del pueblo, se transfor¬ma en un espectáculo de más o menos calidad, dependiendo de las características de cada grupo. Con ello se han perdido aspectos como la espontaneidad en el baile, el aire popular de la música, la improvisación en el cante, etc., aspectos todos ellos inherentes a estos rituales.
En relación con lo anterior, habría que tener siempre presente que una pieza de música o de baile, sólo fue así en el momento en el que nos fue transmitida, y que nosotros, como espectadores de estas manifestaciones “rescatadoras”, deberíamos centrar nuestra atención en el trasfondo de los temas, en su componente humano si cabe, mas que el la forma en que se presentan ante nuestros ojos.
Música tradicional del sureste
Nuestra zona de trabajo comprende las comarcas de Alicante, Albacete, Almería, Granada y Jaén, que lindan con la Región de Murcia y ésta en su totalidad. Para una mejor comprensión de nuestro trabajo, hemos dividido todo nuestro campo de estudio en comarcas ateniéndonos a criterios puramente geográficos, aunque sin duda, a veces se aprecian unas características significativas dentro de cada comarca que la diferencian de las otras.
Dentro de cada comarca, hemos prestado atención únicamente a aquellas zonas donde nuestras tradiciones han quedado en el olvido, dejando a un lado aquellas donde el ritual sigue vivo gracias a la existencia de cuadrillas de músicos, que mantienen viva la tradición heredada de sus antepasados.
Siguiendo la línea trazada por antropólogos y folcloristas más especializados que nosotros en el tema, y que fácilmente es contrastable con las prácticas que todavía realizan las cuadrillas, expondremos a continuación un pequeño esquéma que sirva de resumen de las distintas manifestaciones del folclore en cuanto a música y baile se refiere:
1. Bailes "sueltos"
Son sueltos aquellos bailes en los que no se requiere coger a la pareja. Actualmente las cuadrillas mantienen un repertorio más extenso en este apartado.
En cualquier baile suelto, se puede apreciar que:
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La música de baile suelto no es una canción, el cantante tiene libertad interpretativa, no canta siempre las mismas coplas ni en el mismo orden.
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El bailaor sigue a la mujer, marcando ésta las mudanzas que se le antojan, e intentando "liarlo" o "engañarlo" a veces.
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Nunca hay un número determinado de coplas para cantar ni de mudanzas a bailar. Las parejas entran o salen del baile a su antojo, sin mediar ningún tipo de formación a la hora de colocarse en el baile.
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Nadie baila, toca o canta igual, hay una marca personal en las evoluciones, pero siempre respetando la estructura básica, lo que nos permite contemplar un espectáculo variado.
Dentro de la música para baile suelto podemos encontrar: jotas, seguidillas (parrandas o pardicas, sevillanas, poblatas, manchegas, etc.), y fandangos o malagueñas (en sus diferentes estilos).
Aparte de su denominación genérica, la música para baile suelto recibe nombres específicos, que en la mayoría de las ocasiones son debidos al acorde por el que se tocan en la guitarra, así por ejemplo las malagueñas se llaman "de arriba" o "mayor" cuando se tocan en tono de Mi, "de abajo" o de "Juan Breva""cuando se tocan en Fa sostenido, "Cifras" cuando se tocan en Si séptima y "tangos" o "rondeñas" cuando se tocan en La.
Las jotas y parrandas se denominan "de arriba" cuando se tocan en La, y "de abajo" cuando se tocan en Re.
2. Bailes "agarraos"
Se caracterizan porque hay que coger a la pareja. Están menos extendidos en la actualidad que los bailes sueltos, aunque casi todas las cuadrillas conservan alguno en su repertorio. Se introdujeron a mediados del S.XIX en ambientes cortesanos, procediendo de los bailes de moda centroeuropeos. Podemos encontrar: valses, mazurcas, polkas, pasodobles, etc.
3. También podemos encontramos con temas musicales no bailables, sobre todo de carácter navideño, como aguilandos, pasacalles, marchas, toques de misa, etc.
4. No debemos olvidar tampoco la existencia de manifestaciones que no van acompañadas de música alguna, tales como cantos de trabajo (de siega, de trilla, etc.), romances, juegos (adagios, jerigonzas, etc.),..
LA VEGA MEDIA DEL SEGURA
La comarca de la Vega Media, ocupa el centro vital de la región. En ella confluyen dos valles, el del Segura que viene del N., y el de su afluente el Guadalentín, que llega con dirección NO-NE; a partir de aquí, la depresión se ensancha y el Segura circula por ella lentamente, dando vida a unas feraces huertas, que, sin interrupción, se suceden ya hasta su desembocadura. Es la comarca con mayor peso demográfico. El papel central de la comarca, está subrayado por su carácter de cruce de caminos y por el hecho de encontrarse aquí la capital regional.
En la comarca de la Vega Media agrupamos a los municipios de Murcia, Alcantarilla, Beniel, Fortuna, Abanilla y Santomera. En realidad, el límite meridional debería situarse en las sierras prelitorales, puesto que el extremo S. del municipio de Murcia, forma parte desde el punto de vista geográfico del Campo de Cartagena. Los pequeños municipios de Alcantarilla, Beniel y Santomera, no son más que enclaves en el extenso término de la capital y están localizados en el centro del valle; por lo tanto comparten todas sus características. Fortuna y Abanilla presentan caracteres geográficos ciertamente distintos, pero su posición excéntrica y las sierras que las aíslan por el norte, no permiten incluirlos ni en la Vega Alta, ni en el Altiplano, sin embargo, la expansión de los regadíos en estos municipios a través del Campo de Matanza no sólo con aguas subterráneas, sino también con aguas sobrantes de la Vega Media, da pié para integrarlos en la comarca de la Vega Media, cuya personalidad se funda precisamente en sus regadíos.
MÚSICA TRADICIONAL DE LA VEGA MEDIA
La música que tradicionalmente se ha practicado en la Vega Media, no se diferencia en sus rasgos más significativos de las "reglas" que rigen la música tradicional del Sureste, pero sí podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que existen unos rasgos identificativos que la pueden diferenciar en la actualidad de otras comarcas, y que pasaremos a analizar:
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Se han dejado de bailar y de tocar seguidillas. Esta práctica cayó en desuso en el S. XIX, no habiendo recogido ningún testimonio o datos que confirmen la práctica de este baile desde principios del S.XX.
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Sólo encontramos en la actualidad malagueñas tocadas "por arriba" y "por abajo", así como un predominio de las jotas tocadas "por arriba" lo que nos indica junto con la ausencia de seguidillas, la existencia de un deterioro de la riqueza musical, prematuro al sufrido por otras comarcas.
La evolución de las cuadrillas de música en la Vega Media, también difiere de la habida en otros lugares, debido a que el proceso industrializador llegó antes a las zonas colindantes a la capital que a los pueblos alejados de la misma. Junto a ello, la Guerra Civil supuso un paréntesis (que para algunas cuadrillas fue definitivo) en los rituales de estos grupos, que quedaron tras ella mermados considerablemente. Por último, las pocas cuadrillas que pudieron continuar, se vieron directa o indirectamente afectadas por las pautas marcadas por el movimiento de Sección Femenina y Educación y Descanso, que trajo conceptos muy apropiados para la línea que debe seguir un grupo de "Coros y Danzas" pero no para representar ciertos aspectos de la cultura tradicional dentro del contexto adecuado. Lamentablemente estas pautas fueron rápidamente asimiladas por las cuadrillas, debido a su mayor espectacularidad y vistosidad. Esto supuso el final de la evolución natural de estos grupos de música tradicional, y aún hoy en día las pocas cuadrillas que existen se siguen viendo afectadas del mismo modo por los grupos que continúan con la línea marcada por dicho movimiento.
Los instrumentos que han utilizado las cuadrillas de músicos en la Vega Media no se diferencian en la práctica de los utilizados por otras cuadrillas, por lo que nos encontramos con: guitarra de seis cuerdas (como instrumento principal), violín, guitarro, laúd, bandurria, pandereta, etc. Podemos mencionar la incorporación del acordeón ya en este siglo por alguno de estos grupos de música.
Asimismo hemos vivido un proceso de desaparición del uso del violín y en menor medida del laúd, que han ido perdiendo importancia en gran medida debido a la aparición de “escuelas quitarreras y bandurristas”, cuya proliferación sería tema a tratar a parte.
El guitarro dejó de "puntearse" (de ser instrumento melódico) y pasó a un segundo plano acompañando a la guitarra (tocándose mediante acordes) a mediados del S.XIX, para desaparecer totalmente a comienzos del S.XX, como así nos indican nuestros informantes, que también nos aseguran que el guitarro utilizado comúnmente en esta zona era el de cinco cuerdas.
Los platillos, un instrumento de percusión muy utilizado en todo el sureste, no están sin embargo presentes entre los músicos de la Vega Media, siendo el instrumento de percusión más importante sin duda alguna la pandereta.
Por último, decir que las postizas que utilizaban los bailaores, han evolucionado tanto en su forma, ya que tradicionalmente abundaba un tipo de postizas más pequeño que el actual y con forma de corazón, como en la manera de tocarse, siendo sustituido el denominado "medio toque" por un toque mucho más adornado.
Dentro de la Vega Media, el trabajo ha sido desarrollado en una zona que comprende las pedanías de La Albatalía, El Ranero, La Arboleja y Guadalupe, principalmente. Con él, pretendemos contribuir a que la cultura tradicional de esta zona, en su faceta musical (cante e instrumentos), no caiga en el olvido, representándola en su versión más tradicional, es decir, sin introducir elementos ajenos a la tradición popular. Dentro de la música de baile suelto, las piezas que hemos aprendido pertenecieron al repertorio de un grupo de músicos que, de manera esporádica, se juntaban después de la Guerra Civil en romerías, matanzas, bailes, etc., y que como nos ha confirmado alguno de estos músicos, dichas piezas eran interpretadas anteriormente por los músicos de las Cuadrillas de Hermandades de Ánimas y del Rosario, que funcionaban en la zona desde antes de comienzos del S.XX, y que desaparecieron con el inicio de la Guerra Civil.
La jota que nos han enseñado, se tocaba únicamente por el tono de LaM (por arriba), pudiendo variar la melodía cuando "entraba" el cantaor en una octava (tocarla más alta o más baja), quedando esto último a elección del violín, laúd, etc... . Esto también sucedía al tocar el aguilando. Algún informante nos recuerda, lo habitual que era que se dieran golpes en la caja de la guitarra durante la ejecución de la jota, para acentuar el ritmo de la misma. En esta zona, la jota gozaba de una gran popularidad, siendo normal la participación masiva de parejas en el baile, así como de cantaores que se altemaban en las coplas.
Al contrario que en la jota, la malagueña era un baile ya en declive a principios de S. XX, posiblemente debido a la influencia de otras modas como los bailes "agarraos", que calaron profundamente entre la juventud de la época. Este hecho provocó, entre otras cosas, que sólo personas de cierta edad la continuaran bailando, habiendo incluso fiestas donde no se bailaban malagueñas por no haber nadie que las supiera. También provocó que con el tiempo, se modificara su estructura, debido a que los cantaores no estaban ya obligados a guardar los tiempos necesarios para "casar" el baile con la música (aunque esto es sólo una hipótesis). Por esta razón pensamos, se perdió la costumbre de golpear la guitarra en las malagueñas, ya que al no seguir el cantaor una estructura fija, no se podía acoplar ningún ritmo de golpeo determinado. Las dos malagueñas que hemos aprendido se tocan, como es característico en la Vega Media, por Mi mayor y por Fa sostenido, y de ahí sus nombres ("de arriba" y "de abajo" respectivamente), los cuales no atienden a otro tipo de especulaciones.
Siguiendo con el repertorio de las antiguas Cuadrillas de Hermandades, debemos mencionar el aguilando, que se tocaba sólo en la época navideña, tanto en "misas de gozo", con un carácter religioso, como por las calles, con carácter festivo y petitorio, teniendo en todo momento el "guión" de la cuadrilla, que trovar o improvisar las coplas. El aguilando que hemos aprendido se toca por el tono de Do mayor. Debido a este carácter profano o callejero (el que se recoge en la grabación), se sumaban improvisados instrumentos de percusión a la Cuadrilla, como la castañeta (caña rajada por uno de sus extremos), la botella de anís, etc., a los habituales, pandereta y triángulo (o hierro). Para mayor sonoridad, a veces, se le colocaban a la pandereta sonajas o cascabeles, y una postiza en su interior, como es el caso de nuestro informante.
Como señalamos anteriormente, las piezas "agarras" tuvieron tanta popularidad, que en los bailes superaban en número de peticiones a jotas o malagueñas. Estas piezas podían pertenecer al repertorio individual de un músico (como es el caso del vals que representamos, denominado por su autor "Vals Fuensanta"), o ser aprendidas de los gramófonos o maestros de la época, para incorporarlas al repertorio de las cuadrillas (por ejemplo el "España Cañí", "Mazurca en Re", etc.). Sin duda alguna, los agarraos más bailados en el primer cuarto de siglo en nuestra zona eran: el pasodoble, la mazurca y el vals.
No todo en estos bailes o reuniones era baile suelto o agarrao. A veces para "romper el hielo" inicial, los asistentes participaban en una especie de juego denominado "Jerigonzas del Fraile", que sabemos están presentes en la cultura tradicional de casi toda la península. Consistía en que los participantes, formaban corro a cuyo centro debían ir saliendo uno a uno, moviéndose al son de las palmas que hacían los demás, y siguiendo las indicaciones que se citaban en la copla, acabando la mayoría de las ocasiones cuando todos hubieran salido.
A veces, en estos bailes y en reuniones más intimas, se contaba con la presencia de personas, que cantaban las malagueñas "punteás". Esta práctica actualmente desaparecida, era muy común a principios del S. XX, sobre todo entre las mujeres, como nos indican nuestros informantes. La Malagueña "puntea", tiene una estructura similar a una malagueña cualquiera, con la salvedad de que no se bailaba, y como su nombre nos indica, se tocaba punteando las cuerdas de la guitarra. La forma de cantarla es parecida a un fandango flamenco, lo que nos hace pensar que su origen se deba a la popularidad que el cante flamenco tenía en la época.
Como caso aislado, encontramos en la pedanía de El Ranero, una pieza que nuestros informantes aprendieron en el pueblo de Baños de Mula, conocida como "La Gitanilla", en la que un hombre y una mujer escenifican una conversación, en la que una gitana le dice la buenaventura a un gitano.
También nos ha parecido oportuno incluir en esta grabación, uno de los muchos romances que por entonces los mozos cantaban en romerías, rondas o después de unos cuantos "chatos" de vino en una taberna. Este en concreto lo denomina nuestro informante "Romance de romería rondeña", y era bastante conocido entre la mocedad de la época.
Por la misma razón, mostramos algunas coplas de los cantos efectuados por los campesinos, concretamente en las labores de siega y trilla, aunque más tarde, estos salieron del contexto de la faena agrícola para efectuarse en reuniones, con el consiguiente lucimiento personal del cantaor. Las muestras grabadas se diferencian en la melodía, aunque lo más común era que el campesino o huertano las cantara de la misma forma, diferenciándose entonces por el contenido de la copla, o por el momento en el que se realizaban (en la faena de trilla o de siega).
Bibliografía
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Luna Samperio, Manuel: "Las Cuadrillas de Murcia". Ed. Empresa Pública Regional Murcia 92 S.A.
López Bermúdez, Fco., Calvo García-Tomel, F., Morales Gil, A.: "Geografía de la Región de Murcia". Editorial Ketres. Murcia, 1986
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Grupo Folklórico "Aljufía": "Música tradicional del sureste - Vol.2". Pr. Sonido 2000 S.L., Murcia, 1994.